En torno a 4 millones de personas pertenecientes al sistema de prestaciones contributivas quedan por debajo o igualan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Esta situación puede suscitar serios problemas a la hora de afrontar diferentes gastos, como las hipotecas, o subidas repentinas de precio, como en el caso de los alimentos.
Además, cabe destacar que los hombres superan en casi un 50% la cantidad de pensión que reciben respecto a las mujeres, lo cual acentúa la desigualdad en un área ya de por sí comprometida. Como guinda del pastel, el objetivo del Gobierno es que, de aquí a diez años, por lo menos la mitad de las personas de 65 años sigan trabajando para poder mantener las pensiones.
La otra cara de la moneda
Por otro lado, el número de pensionistas que reciben más de 2.500 € mensuales por parte de la Seguridad Social asciende a cerca de un millón. Esta cifra es muy superior al salario medio español, que durante el pasado curso oscilaba en torno a los 2.100 euros al mes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Dentro de este privilegiado sector, se cuentan 450.000 personas cuyas prestaciones superan los 3.000 € mensuales. Estas cifras no fueron capaces de alcanzarse hasta este 2023 al establecerse una pensión máxima de 3.058 € según la base máxima de cotización.
A pesar de que estos datos hayan ido a mejor, el número de pensionistas que reciben una prestación de más de 3.000 € al mes es realmente discreto. En conjunto no suman más del 7 % de todos los pensionistas, quienes perciben una cantidad por tramo de renta. Los gastos que recibe el sistema son algo a tener en cuenta, ya que este reducido porcentaje acumula un coste de unos 1.400 millones de € mensuales que ha de cubrir la Seguridad Social.
Cabe destacar que, como es evidente, este sector de pensionistas percibe tal cantidad porque han cotizado más mientras ejercían su carrera laboral, lo cual se traduce en una prestación más elevada en el momento de su jubilación. Sin embargo, todos ellos obtienen un beneficio superior en términos absolutos a los pensionistas con rentas más bajas respecto a la revalorización de las pensiones conforme al Índice de Precios de Consumo (IPC), el cual debería aplicarse a todos los ciudadanos españoles por igual.
Una brecha abrumadora
Dentro de todo el sector de la población jubilada, solamente unas 373.500 personas perciben la máxima pensión y, dentro de este grupo, el 80 % de ellos son varones. Esta estadística es extremadamente notable y se puede explicar únicamente debido a la posterior incorporación al mercado laboral de la figura femenina.
Las mujeres pensionistas tienen una edad media de 73 años. La mayoría de ellas entró al mercado laboral durante la década de los 60 y los 70, en un contexto donde destacar entre los hombres era más complicado que hoy en día. Además de ello, la brecha se hace notar todavía en el espectro de la renta.
De todos los pensionistas que perciben una prestación igual o por debajo del SMI, dos de cada tres son mujeres. Con los datos en la mano, la pensión media de una mujer jubilada actualmente es de poco más de 1.000 € mensuales, la misma cantidad que el salario mínimo que entró en vigor durante 2023.
Si observamos una gráfica de pensiones por cada grupo de edad de mujeres y hombres, se observa claramente cómo la brecha se va aumentando proporcionalmente conforme avanza la edad. Los hombres entre 25 y 54 años reciben unos ingresos de más de 2.500 € mensuales de media, mientras que las mujeres en esta franja de edad no llegan a los 2.300 €. En el otro extremo, los hombres de 85 años o más perciben en torno a 1.250 € al mes y las mujeres de la misma edad superan por poco los 700 €.
Los datos de las pensiones
Si observamos los últimos datos que ha publicado la Seguridad Social, podemos ver que la pensión media a finales de 2023 se sitúa alrededor de los 1.200 € al mes. No obstante, en el caso de las jubilaciones esta cifra asciende hasta prácticamente 1.380 € mensuales. Los jubilados que recién entran al sistema con una pensión media perciben alrededor de 1.500 € mensuales.
Si analizamos los gastos que estos datos suponen, las pensiones contributivas requieren al mes más de 12.100 millones de euros, un 11,5 % del PIB de España. Si tenemos en cuenta el registro de noviembre, que es cuando se abona una de las dos pagas extra del año, este número prácticamente se duplica.
La gran parte de esta nómina de pensiones se puede hacer frente gracias a las cotizaciones sociales que tienen que pagar los trabajadores afiliados a la Seguridad Social, pero actualmente no son suficientes para hacerse cargo de toda esta cuantía. Por esta razón, el Gobierno tiene que completar el pago mediante recursos que proceden de los impuestos. En España contamos con más de 10 millones de pensiones contributivas dadas de alta en el sistema. La mayoría de todas ellas son de jubilación y representan al 63 % del total de los pensionistas.
De cara al 2024 se espera una subida de en torno al 3,6 %, teniendo en cuenta la publicación de la inflación correspondiente de noviembre del Instituto Nacional de Estadística. La forma de calcular la revalorización de las pensiones se lleva a cabo mediante la media del Índice de Precios del Consumidor (IPC) interanual entre octubre del año pasado y el noviembre del actual.
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