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A pesar de haber levantado el pie del acelerador durante el mes de diciembre, el año pasado hubo alrededor de 650.000 transmisiones en el mercado de la vivienda español con un crecimiento de casi el 15%. Un dato sorprendente si tenemos en cuenta las notorias subidas de los tipos de interés generadas tras la inflación, responsable en gran medida del parón a final de año. Un parón que supuso la primera bajada de operaciones en 21 meses.

Desde 2007, a punto de explotar la burbuja inmobiliaria, no se habían registrado cifras tan altas según podemos constatar en el archivo del INE (Instituto Nacional de Estadística), cuando se cerraron más de 775.000 transacciones. Después de la drástica bajada que supuso la COVID-19 y su posterior subida histórica, de casi el 17% y casi el 35% respectivamente en los años 2020 y 2021, el sector del ladrillo parece coger fuerza poco a poco en España.

Bien es cierto que, como pasó durante el tramo final de 2022, es probable que buena parte de 2023 se vaya a ver afectado por las endurecidas políticas que está generando la inflación. Los expertos anticipan altibajos moderados debido al cambio de ciclo, pero lejos del desplome que se produjo durante el año de la pandemia. Salvando aquel año, España ha hecho más de 500.000 operaciones anuales durante este último lustro.

Un repaso al curso pasado

El incremento de compraventas del año pasado estuvo protagonizado tanto por inmuebles nuevos como ya usados. De éstos, más del 90% fueron viviendas libres y cerca del 8% protegidas, ambos tipos de inmuebles aumentando notablemente sus transacciones respecto al año anterior.

 Las dos comunidades autónomas isleñas, Canarias e Islas Baleares, fueron las regiones con mayor crecimiento, con más de un 31% en el caso de Canarias y más de un 25% en el de Baleares. Por su parte, la Comunidad Foral de Navarra fue la única que experimentó una disminución del – 0’5% en la compraventa de inmuebles.

Como ya hemos comentado, el crecimiento fue de más a menos, comenzando con un registro del 31% sobre 2021 y moderándose en julio hasta andar por debajo de un discreto 8%. En octubre y noviembre, sin embargo, España mantuvo las operaciones un 10% por encima de 2021 hasta que, en diciembre, se congeló el panorama.

¿Es preocupante la desaceleración del último trimestre de 2022?

En resumidas cuentas, el mercado inmobiliario clausuró el curso pasado en España con sólidos números, en especial teniendo en cuenta las repercusiones de la guerra de Ucrania y las medidas que los gobiernos de todo Europa se han visto obligados a aplicar.

No obstante, a muchos les preocupa precisamente cómo se cerró el año y la pregunta que debemos hacernos todos es cómo repercutirá a 2023. Todo indica a que los números se van a moderar debido a la estabilización postpandemia, lo que dejará a los cambios en la financiación hipotecaria como uno de los grandes objetivos de este año. Se prevé que las hipotecas a tipo fijo, líderes indiscutibles del sector en esta última etapa, vayan a abrir paso a los préstamos hipotecarios mixtos.

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